La Miel

Domingo, 22 de Febrero de 2015 21:54

COMPOSICIÓN

 

La temporada, las condiciones ambientales, las técnicas de procesamiento y las variedades de néctar de flores pueden influir en la composición de la miel, pero, fundamentalmente, los principales componentes nutricionales son los carbohidratos (azúcares simples: fructosa y glucosa). Además de agua, la miel contiene cantidades muy pequeñas de proteínas, vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas y polifenoles, entre ellos flavonoides procedentes del polen, que pueden ayudar a identificar el origen de la miel1.

 

Por lo general, la miel es un líquido blando que contiene minúsculos cristales imperceptibles a la vista. Sin embargo, algunos factores como su origen, un almacenamiento a baja temperatura, un tiempo de almacenamiento prolongado y un contenido de glucosa más elevado, pueden producir la cristalización, es decir, se forman cristales de mayor tamaño y la textura se vuelve crujiente. El proceso puede revertirse temporalmente calentando ligeramente la miel. No obstante, el calentamiento y el filtrado de la miel (purificación) pueden afectar negativamente a sus propiedades, por ejemplo, oscureciendo su color, destruyendo las enzimas y eliminando los flavonoides.

 

La miel y la salud

 

La miel se ha utilizado durante miles de años en la medicina tradicional por sus potenciales propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antioxidantes. La miel de calidad médica se usa tópicamente en apósitos para heridas. El bajo contenido de humedad de la miel, el peróxido de hidrógeno y la acidez (pH promedio de 3,9) son inhóspitos para las bacterias y otorgan a la miel propiedades antibacterianas1. Por otro lado, la miel puede contener esporas de Clostridium botulinum, que puede causar infecciones graves en los recién nacidos, por lo que no es recomendable dar miel a niños menores de 12 meses de edad3. Se cree que las propiedades antiinflamatorias se deben a sustancias antioxidantes, incluyendo la crisina (un tipo de flavonoide), la vitamina C y la catalasa (una enzima)4. Las cualidades de la miel dependen probablemente de su origen, composición y dosis1.

 

La miel tiene un índice glucémico (IG) de alrededor de 55, y se encuentra en la parte alta de los alimentos con un IG de bajo a moderado, lo que produce un aumento de la glucosa en sangre inferior al de los alimentos con un IG elevado. Una dieta formada por alimentos con un IG bajo puede ser beneficiosa en afecciones metabólicas, como la diabetes de tipo 27,8. La respuesta de la glucosa en sangre depende de la fibra alimenticia, la grasa y las proteínas (que reducen el IG), los métodos de cocción y procesamiento utilizados y la cantidad total de carbohidratos ingerida.

 

Existen nuevas pruebas de que la miel puede influir en los niveles de hormonas intestinales y promover la saciedad, pero estas deben ser corroboradas por ensayos clínicos más exhaustivos. De confirmarse, podrían sugerir que la miel influye en el control del peso5,6. La investigación también indica que el consumo diario de miel puede tener efectos beneficiosos sobre los lípidos en sangre, sin que esto conlleve un aumento del peso corporal, en comparación con cantidades equivalentes de sacarosa. Sin embargo, en este estudio solo se consideraron 70 g de miel por día, lo que equivale a 3,5 raciones (~200 kcal)6. Hay muchos otros estudios sobre las propiedades saludables de la miel que también se basan en ingestas relativamente elevadas6. El aumento del consumo alimentario de cualquier fuente energética por encima de las necesidades energéticas dará lugar a un aumento de peso al cabo del tiempo, salvo que se compense con una mayor actividad física.

 

 

Aunque la miel parece ofrecer ciertos beneficios para la salud, es necesario realizar estudios adicionales en humanos.

 

 

Referencias

Bogdanov S, Jurendic T, Sieber R, et al. (2008). Honey for nutrition and health: a review. Journal of the American College of Nutrition 27:677-689.

McCance RA & Widdowson EM (2010). The composition of foods (pp. 334-335) 6th Ed. Cambridge, England: Food Standards Agency.

Scientific committee on veterinary measures relating to public health (2002). Opinion of the scientific committee on veterinary measures relating to public health on honey and microbiological hazards. Brussels: European Commission.

Ruxton C (2013). Honey: Natural, healthier sweetness. Network Health Dietitian 81:25-26.

Larson-Meyer DE et al. (2010). Effect of honey versus sucrose on appetite, appetite-regulating hormones, and postmeal thermogenesis. Journal of the American College of Nutrition 29:482-93.

Yaghoobi N, Al-Waili N, Ghayour –Mobarhan M, et al. (2008). Natural honey and cardiovascular risk factors; effects on blood glucose, cholesterol, triacylglycerole, CrP and body weight compared with sucrose. Scientific World Journal 20:463-9.

Brand-Miller J, McMillan-Price J, Steinbeck K, et al. (2009). Dietary Glycemic Index: Health Implications. Journal of the American College of Nutrition 28:446S-449S.

Schwingshack L & Hoffman G (2013). Long-term effects of low glycemic index/load vs. high glycemic index/load diets on parameters of obesity and obesity-associated risks: A systematic review and meta-analysis. Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Health 23(8):699-706.

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